viernes, 11 de noviembre de 2011

CUANDO NOS CONOCIMOS

Capitulo 2
Mi querida amiga y mi hermana pasaron por mi trabajo, ya a última hora y estaba cansado de estar todo el día en el restaurante, así que no hablé demasiado con ella y decidimos  que viniera otro día.
Me decidí a llamarla y preguntarle si quería salir conmigo, cenar, hablar tranquilos, de este modo nos fuimos conociendo hasta que sin darnos cuentas creció nuestra amistad y siempre cuando nos sentábamos a recordar nuestra primera vez yo la molestaba un poco diciendo que ella fue la que quería ligar conmigo y se enfadaba mucho, si por supuesto que me reia, me encantaba molestarla...no me arrepiento de nada, me gustó su iniciativa de venir a conocerme.

Aquellos años felices y casi compatibles con todos nuestros problemas de la vida me llego a dar la estabilidad personal que tanto daba por perdida.
Ella...tan luchadora, su trabajo en el vivero con plantas, arboles y flores la hacía sentir bien consigo misma, aunque el destino la hizo cambiar de trabajo por mejorar su economía, la casualidad de la vida la puso en mi camino. Su entrevista laboral se la realizó mi hermana y su forma de trabajar ayudando a sus compañeros en su labor, mejorando el trato con los trabajadores y el comedor donde ella atendía las comidas del personal se hacía cada vez mas fuerte y necesaria para todos, cuidaba las dietas, algún que otro caprichito...siempre deseaba lo mejor para sus amigos.
Durante un tiempo su trabajo y nuestra vida personal fue única, nos dimos tanto tanto que el tiempo parecía que volaba alrededor nuestro.
Parábamos un poco en nuestra vida cotidiana y sonreíamos a la vida sabiendo que era buenos momentos, sentíamos la felicidad esa era la realidad de aquellos momentos. Sentíamos la vida en nuestro cuerpo y en nuestra alma, sin saber lo que significaba tanta plenitud disfrutamos cada minuto que dios nos dio juntos.

De un momento a otro, ya que era fumadora, su tos fue cada vez mas fuerte y asfixiante, hablando e intentando convencerla, sus hijos y yo le propusimos dejar el tabaco pero se enfadaba mucho porque no podía y su fuerza de voluntad era poca.
Después de tanta guerra, ella misma tomo la decisión de dejar el cigarrillo y realizaba visitas periódicas al médico por su problema de asfixia, aerosoles, medicinas y todos coincidía que era del tabaco, pero cada persona sabe cuando está mal físicamente y decidió ir a un especialista ya que su rendimiento físico no era propio de ella, cansada, deprimida y sin ganas a nada.
Su radiografía  pulmonar  detecto una pequeña tuberculosis y todo fue como una bomba que sacudió hasta la última célula de su cuerpo, su mundo se vino abajo.
En casa sin salir durante un mes, ya que tenía que estar aislada y sin visitas pero ella no se alimentaba bien, la depresión y la tristeza la consumía poco a poco.
Ya nos habíamos hecho las pruebas de la enfermedad toda la familia así que estábamos tranquilos en ese aspecto. Nos preocupaba ella, los resultados finales vendría mas tarde, en un mes. Al verla tan mal  la convencí de sentarnos para hablar y decidí llamar a su familia para ingresarla en el hospital donde la atendieran como era debido y realizar todas las pruebas necesarias para saber de verdad de lo que le pasaba.
Yo estaba contento, por fin se iba a curar y volver a ser la misma de siempre con ese carácter tan especial que mi tanto me reconfortaba... verla peleando por la vida.
Vinieron los resultados, la familia fue informada, un cáncer metastasico estaba caminado a toda prisa por su cuerpo y el más peligroso era el de su cabeza. No sabía que pensar, mi fantasía me indicaba que no podía ser pero los resultados los tenía en la mano, tanto la familia como yo nos falto tiempo, fue un duro golpe con solo 46 años y su voluntad para vivir, en esos momentos ninguno de nosotros podíamos hablar sino darle animos a ella.

En el hospital ya había empezado a darle la radioterapia antes de llegar las pruebas definitivas y mi querida amiga se encontraba mejor, pensaba en positivo, igual que toda la familia.
Las 7 sesiones de radioterapia hicieron maravillas, estaba contenta y bastante repuesta físicamente, sus médicos la ayudaron mucho dándole energía positiva como se dice y quizás también un poco de comprensión y cariño que es lo mas importante.
Todo estaba bien, seguía su curso... pero algo triste estéticamente fue su caída del cabello, su pena era tan profunda que ni yo mismo supe como consolarla. Cada mañana la bañaba y caía su pelo por mechones... siempre le decía que no importaba si la enfermedad se le curaba así, quizás era lo mejor que le pasara en estos momentos. Un poco más tranquila y mentalizada vino la peluquera al hospital y se hizo un corte de pelo pequeñito, estaba tan guapa y sonriente que  por un minuto nos olvidamos de todo los males, sobre la marcha me mando una foto por su móvil ya que se sentía alegre y animada. Aunque varias semanas mas tarde se tuvo que rasurar todo el pelo ya que la radioterapia es fulminante, esta vez se lo tomo un poco mas con filosofía si se puede decir así.
Con el tiempo, tomo las riendas de su vida y decidió arreglar toda la documentación para que sus hijos no tuvieran problemas pasara lo que pasara. Con su sangre fría y su fuerza. Sus hijos no había podido asimilar la dureza de la enfermedad pero ella seguía con su papeles y nombrando tutores de sus hijos a sus hermanos.


La pena de su vida era dejar solos a sus hijos, si es verdad, a todos nos pasaría también esta tristeza sin poder ayudarles, verlos crecer y saber que están bien. Es muy duro incluso para mi después de un años, estar contando pequeñas anécdotas de su vida.
Ella pedía a dios un poco de tiempo para terminar toda la labor necesaria y poder estar tranquila, llevar durante un tiempo la vida normal le vino bien ese tiempo que tanto anhelaba lo consiguió y pudo estar con sus hijo un poco mas, los chicos no saben de verdad lo que es la muerte lo digo en general, se asimila de una manera que es como si a ti no te pasara nunca. Es una forma de escudo protector para el dolor y yo también los entendí.

Sus hermanos fueron muy especiales para ella, la ayudaban con la casa y con los hijos y yo en lo que podía, estaba cerca de ella todo lo que mi trabajo me permitía.
Mi querida compañera y amiga siempre me decía que quería ”yo” para ella poder conseguírmelo, comida, ropa...pero lo mas que me gustaba que dijera es que dinero no tenia pero amor me podía dar todo el que yo quisiera. “Cuanto la recuerdo” y daría mi vida por poder estar con ella otra vez. No se puede pensar así pero lo siento.
Lo mas importante para todos fue su recuperación y cada noche sus llamadas era mas intensas y fuerte, mi sueño es tan ligero que me alegraba que me llamara para cualquier tontería o para reírnos un ratito. Se recupero tanto que hasta yo me creí que había ganado la batalla a ese mal tan terrible. Sus palabra de consuelo para mi,  sus ganas a estar guapa, todas sus hermanas le compraron de todo y estaba súper emocionada con tantas cosas nuevas que ponerse, tenia conjuntos de ropa a juego, cosméticos y se ponía triste cuando no podía caminar y teníamos que cargarla por la escalera, cuando llegaba al final de la subida, en el fondo se sentía como una reina...como lo que era MI REINA.